El foro Slot Madrid, como viene siendo ya casi una tradición, elige para conmemorar el evento un coche de slot del fabricante alicantino Cartrix. En esta ocasión ha sido el Lancia D50 que compitió en el gran premio de Mónaco de F1 de 1955. Lo que no me termina de convencer es que siempre sea un modelo más limitado el que abra una nueva referencia de Cartrix y no el modelo enlatado de ámbito general del que todos podemos disfrutar sin tener que conseguirlo asistiendo a algún evento o por medio de un tercero que sí lo haga. Sinceramente, creo que es injusto. Pero así están las cosas…

El diseñador Vittorio Jano, recién llegado a Lancia, recibe el encargo de diseñar un coche de F1 que sea capaz de desbancar a los Mercedes W196 y conseguir el campeonato. El arma que utilizarían los italianos para acabar con el dominio alemán fue el Lancia D5o, que incorporaba varias virtudes nuevas, de las que destacaban, sobre todo, visualmente, los dos grandes tanques de gasolina situados a ambos lados del cockpit que permitían hacer menos paradas en boxes para cargar gasolina y cambiar neumáticos. Un nuevo reparto de pesos hacían del D50 un vehículo mucho más estable, eso sí, había que ostentar unos argumentos viriles muy importantes para montarse entre dos tanques cargados de gasolina a ambos lados de las caderas como el que se sube a un tiovivo.

Gianni Lancia, se las prometía muy felices. Después del laureado Aurelia, el D50 era la esperanza de la marca para triunfar en una nueva categoría, la Fórmula 1. Así fue que en el Gran premio de España de 1954, se ponía a prueba bajo las precisas manos de Alberto Ascari y causaba una gran impresión en los entrenamientos, marcando la vuelta rápida y posteriormente la primera posición en parrilla. Lástima que en carrera tuviera que abandonar por problemas en el embrague, después de conseguir la vuelta más rápida.

En 1955 El D50 volvió a participar en varias carreras del campeonato sin conseguir grandes resultados. Cabe destacar el segundo puesto de Castelloti en Mónaco, mismo gran premio donde Ascari se saltó una chicane sufrió un accidente, que fue el preámbulo a su muerte, una semana más tarde, esta vez, al volante de un Ferrari en Monza.

La muerte de Ascari, los malos resultados, con muchos abandonos y la situación financiera de Lancia hicieron que los restos de la escudería de F1 pasara a manos de Il Comendatore en Ferrari, quien mantuvo el novedoso prototipo con la misma nomenclatura hasta 1957, año en que el D50 cambió su nombre por el de Ferrari 801.

 

Lancia D50 1955 Gran Premio de Mónaco F1.

La nueva referencia del fabricante alicantino nos transporta una vez más al año 1955, a una carrera de Fórmula 1, a un coche legendario y aun piloto, leyenda del automovilismo deportivo. Se trata del maravilloso Lancia D50, precursor de una referencia anterior de Cartrix, el Ferrari D50.

El modelo elegido, concretamente es el Lancia D50 pilotado por Luigi Villoresi, quien participó en los entrenamientos del Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1. El dorsal número 28, que viste la librea de este D50, no luce el relleno en blanco en su interior, dado que se trataba de un dorsal provisional, Lancia no asignaba dorsales definitivos hasta después de los entrenamientos. No es que el bueno de Diego Ripoll se haya querido ahorrar algo de pasta a la hora de tampografiar el coche. Aunque visto lo visto, ya nada me sorprendería.

Pero estamos de enhorabuena. Tenemos entre nuestras manos, quizás , la mejor reproducción de la marca alicantina hasta la fecha. Por fin los detalles empiezan a aparecer en los coches de Cartrix, ya no solo como un añadido gracias a la generosidad del fabricante, si no como un valor más de la marca, que poco a poco va actualizando sus técnicas de fabricación, aunque no a la velocidad que nos gustaría a todos.

Ciertamente el modelo elegido es de los más demandados por los aficionados a los coches de época. La configuración de los depósitos de gasolina a ambos lados de cockpit hicieron de este singular coche, una auténtica belleza imposible de quedar en el olvido.

Es inevitable la comparación de este D50 con el anterior modelo de Cartrix, el Ferrari con misma denominación, herencia en el mundo real de este Lancia y la realidad es que hemos pasado de un coche con muchos puntos muy mejorables a otro muchísimo más completo y vistoso.

Por supuesto, Cartrix todavía tiene un camino que recorrer para hacer que sus coches sean lo que en mi pueblo se conoce como la “releche”, como pueden ser las tapas de los depósitos de combustible, las parrillas delanteras o la tampografía, pero parece ser que ha iniciado ese camino y no quiere detenerse. Esperemos que esto se convierta en dogma de fe para Diego Ripoll y siga mejorando su producto. Seguidores, desde luego, no le faltan.

En cualquier caso, disfrutemos de todo lo que nos ofrece este Lancia D50, como los detalles del cockpit, las branquias laterales o los tambores de las ruedas.

No se puede olvidar el anclaje entre el coche y los depósitos, algo que el fabricante ha sabido trabajarlo muy bien. La elegante resolución del problema dista bastante de la tosca configuración que el Ferrari D50 mostraba en su librea.

Las llantas, como todas las de la marca, son de auténtico lujo. A mi manera de ver, son uno de los puntos que más atractivos hacen a los Grand Prix Legends.

Otro buen detalle ha sido incluir los remaches de las planchas que conforman la carrocería, dan ese toque de realidad que a muchos de los modelos anteriores les faltaban.

Los bajos del coche sí muestran alguna rebaba, pero tienes que darle la vuelta al coche para apreciarla. El motor es el típico mabuchi de Cartrix, similar a los de otras marcas.

 

La última vuelta.

No cabe duda, que los coches de esta colección que fabrica Cartrix tienen duende y que, aún a veces, siendo más bien deficientes, siempre se les puede sacar partido. También es cierto, que este nicho de mercado no disponía otro jugador que hiciera competencia al siempre controvertido fabricante español, pero, aparentemente ya no está solo en el mercado. Scalextric Hornby está apostando fuerte por los Fórmula 1 clásicos y el estándar de calidad, que últimamente pone en sus coches, le hace convertirse en un duro competidor que no se lo va a poner fácil a Cartrix. Entendiendo que Diego ha comprendido esta circunstancia, parece ser, que se está lanzando a una fabricación más seria y más madura de lo que hasta ahora hacía. Esperemos que los británicos no le hagan perder ese duende.

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