No hace mucho comentábamos en un foro el auge que existe en el slot de resina entre los aficionados. Decíamos que el número de fabricantes ha aumentado y las calidades de estos coches han mejorado notablemente en estos últimos años. Y que en muchas ocasiones los aficionados trasladaban sus compras a las resinas dejando los plásticos un poco más de lado.

Como en todos los ámbitos de la vida se establecen diferentes divisiones para discriminar mejor a los diferentes tipos de personas, es decir, al igual que tenemos los guapos, los menos guapos, los feos y los pertenecientes al ejército de las tinieblas, también tenemos en el hobby clasificaciones de esta índole.

Lejos estoy, y Dios me libre, de poder clasificar a las personas consumidoras de slot (y menos por su belleza), pero creo que algo aproximativo a lo que quiero decir, sería algo así como que en slot tenemos compradores muy pudiente, pudientes, de recursos moderados y de pocos recursos. Es decir, lo mismo que en otras cosas que no son slot.

Comprar una resina requiere un desembolso importante, entre 100 y 300 euros por un coche de slot es un gasto que no todo el mundo puede asumir y aún más cuando las novedades de coches en resina se están multiplicando respecto a tiempos pasados. Es decir que si eres un consumidor pudiente o de recursos moderados podrás hacerte al mes con uno o dos coches a lo sumo.

Entonces ¿cómo es posible que estén proliferando las resinas en nuestro mercado con tanto éxito? Para responder a esta pregunta creo que nos deberíamos dar un paseo por la “Nüremberg Toy Fair” de este año.

Las novedades a lo que slot en plástico se refiere, a excepción de dos fabricantes, Carrera y Superslot, son más bien escasas y ambos están muy enfocados a sus mercados nacionales. La crisis está haciendo mella en muchos fabricantes y estos nos solamente están faltos de recursos, si no que parece que también están bastante faltos de ideas.

Si la referente española Tecnitoys ofrece como única novedad destacable en su catálogo el Citroën DS Tiburón y la otra compañía nacional referente Ninco solo tiene como destacable un Lamborghini Diablo a 1:32 y a 1:28, escala en la que parece ser se estrán volcando un BMW M3, llegamos a la conclusión de que están faltando recursos, pero sobre todo ideas.

Pero es que el resto de fabricantes, llevan el mismo camino, Fly anda más o menos desaparecida, nos anuncia un Alfa Romeo TZ como única novedad visible, coche, por cierto elegido por la revista Mas Slot como coche para suscriptores, tal y como comenta en su blog. Spirit nos sorprende con tres redecoraciones y un BMW M3 lo que hace pensar que no sale del hoyo, Revell apuesta por el Opel Ascona, al igual que Team Slot y AutoArt lo hace por un Lancia Fulvia que es lo único que hemos podido ver

Caso aparte es el de Avant Slot, que parece que este año hará realidad, Dios mediante, sus promesas del 2009, veremos si cumple con las del 2010. Las italianas, parece que van algo más listas que las españolas y aunque tanto Slot.it como NSR nos agoten con moldes más trillados que el formato de los programas informativos, como el GT40 o el Chaparral, porcitar algunos, por lo menos cuentan con el punch de que sus coches funcionarán bien en pista.

Por tanto, cuando alguien mira los modelos que los resineros ponen en el mercado y los compara con los modelos que ponen los plastiqueros la respuesta es casi unánime. Los modelos de resina, no solo están mucho mejor acabados, si no que además los coches son mucho más atractivos.

Con solo comparar los pegasos, el Opel Kadett, el Renault 11, coches campeones de Le Mans, como el Alpine Renault, las colecciones de modelos del Dakar, como el Porsche 959 o el Nissan Patrol Gallina Blanca, más todos los vehículos clásicos, delicias de un gran número de aficionados al slot.

Además a todo esto habría que añadir que las diferencias de precio entre los coches de plástico y las resinas se van reduciendo. Efectivamente siempre hay casos, pero en general es así.

Si además combinamos estas politicas de precios con los hábitos de compra de un aficionado maduro, como somos la mayoría, y sobre todo en tiempos de crisis, nos encontramos con que el usuario que se compraba antes cuatro coches de plástico en un mes, a un precio medio de 35 euros, lo que supone 140 euros, y teniendo en cuenta que los cuatro modelos de coches que adquiría eran lo suficientemente atractivos para él, ahora prefiere gastarse 120 o 150 euros en un solo coche de resina cuyo molde es muy interesante que en cuatro cuyo molde no le dice ya nada y que además se le pone en unos 180-200 euros

La última vuelta

El gran problema de todo esto es el precio. Los aficionados estamos empezando a demandar los coches de resina a precios de coches de plástico y señores, por mucho que queramos esto no va a poder ser así.

Las resinas están concebidas para clientes con recursos económicos elevados y no para la gran mayoría de los aficionados, por lo que, o bien o se tiene muy bien definida la clase de colección que uno quiere, es decir, de 6 a 10 moldes al año o bien se tienen recursos económicos suficientes como para poder acometer los costes de los coches.

La noraleja de la historia es que si los fabricantes de plástico no hacen bien sus deberes, los resineros pueden llegar a ser capaces de solapar mercados reduciendo costes de producción y rebajando precios, ya que la batalla de la elección de moldes la tienen ganada de calle.

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