Eran las 8:30 de la mañana del sábado cuando hacíamos acto de presencia mi compañero, Felipe y yo para participar en el Open de España de Raid organizado por el club madrileño Podium Slot.

Siempre que voy a ese club siento un regusto nostálgico, ya que parte de mi infancia la pase ligada a un colegio próximo al club.

Los tramos tenían un aspecto impecable, parecían ser muy rápidos y divertidos, quizás estaban demasiado sucios, pero es que era bastante temprano y pocos coches habían circulado ya.

Destacar la decoración de este año. Se nota la mano de un artista como Luis Demófilo. Los barriles con las comas, señales de tráfico, árboles etc… son una maravilla que no pasó desapercibida entre los participantes.

Una vez metidos en harina, nunca mejor dicho fue Felipe el que comenzó a circular con su flamante BMW X5 T2 y parecía que el coche le respondía perfectamente, de hecho sus comentarios apuntaban en esa dirección, la verdad es que mirándole jugar, parecía que estaba disfrutando de lo lindo, como un niño con zapatos nuevos.

No se trataba de luchar por la clasificación, más bien la diversión iba dirigida a pasar los tramos derrapando, saltando aquí o allí y disfrutar de las evoluciones del coche en unos tramos tan bien terminados.

Una vez Felipe terminó su primera pasada me correspondía hacer lo propio a mi con mi Tuareg T1, cuya carrocería decorada por el incombustible Demo hizo furor entre varios de los asistentes. Como podéis ver en las fotos el coche es espectacular, lástima que la dinámica no fue totalmente la esperada, las trencillas me jugaron una mala pasada, debido a que el peso del coche no era el adecuado a la cantidad de harina que ensuciaba los tramos. Una falta tangible de peso hacía que no traccionara como debiere y tener que levantarle en exceso las trencillas para mejorar la conexión eléctrica producía que el coche botara de delante y no circulara del todo bien por el carril. La verdad es que sufrí un poco.

Además la gran cantidad de afluencia a la carrera hacía que muchas veces cuando pilotabas la gente pasaba por detrás de ti y algún que otro empujón sufrías. Sin embargo es de agradecer que las esperas para correr fueran mínimas, el horario se cumplía perfectamente y cuando terminé mi pasada dio tiempo para un café rapidito y otra vez al tajo.

Esta vez fue Felipe con su T1, otro Tuareg muy similar en lo que a mecánica se refiere, con lo que adolecía de los mismos problemas que tuve yo, sin embargo Felipe supo adaptarse al coche mejor que yo y pasó los tramos perfectamente.

Y por fin llegó mi T3. Un Lancia Delta Integrale montado sobre el chasis corto del fabricante aragonés O.R.S. El coche está muy rodado y muy afinado y funciona a las mil maravillas, aún así, ya me había levantado con el pie izquierdo y estaba demasiado atenazado por los nervios, aún así creo que no se dio mal y pude disfrutar en algunos de los tramos, especialmente el primero de ellos, donde atravesar el puente era una verdadera delicia.

La última Vuelta

Tras atravesar un paréntesis de un año Angel Garzón, propietario del club Podium Slot ha vuelto a organizar un raid de muy amplio espectro donde los aficionados han acudido en masa. La organización ha sido perfecta, al menos el día en que nosotros hemos participado, los horarios, que quizás sean uno de los puntos más importantes para participar en estos eventos, se cumplieron perfectamente. El ambiente fue bastante distendido y pasamos un buen día de Slot.

 

Pero esto no sería la última vuelta si no le pusiéramos un pero, y en este caso no se trata de un caso particular de esta carrera. Se trata de la falta de colaboración entre los participantes. Muchas veces uno entra en los foros y espera que alguien le conteste a su duda, le valore su trabajo o simplemente que se produzca un diálogo entre varios amigos. Esta esperanza, al parecer queda fuera del ámbito de la competición, hay que conseguir una asistencia cuando la precariedad obliga a un único asistente por piloto y muchas veces el espacio que ocupa el tramo obliga a que la forma física del asistente sea al menos la de un deportista de élite. Y digo esto porque hay gente que se dedica a mirar pudiendo ayudar, eso sí cuando ellos corren esperan que estés presente cada curva.

Aún así tengo que decir que durante la carrera hubo gente dispuesta a ayudar, sobre todo, y no es la primera vez, hay un chico, cuyo nombre desconozco siempre dispuesto a poner el coche en la pista cuando hay una salida e incluso a echar una mano en la reparación.

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