Al principio de los años 70 Ford dedicaba esfuerzos importantes a la promoción de su Ford Escort. Para ello hacía competir el coche en varios tipos de eventos deportivos tanto en carretera como en circuito, así el coche corría tanto en rallys como en turismos.

El 1600 era el coche de moda. Ford había introducido el doble árbol de levas y bloque y culata fabricados en aluminio, lo que proporcionaba unos nada desechables 115 caballos. Era la época de la televisión en blanco y negro, Los Beatles ya no se llevaban bien y en España todavía no se comían hamburguesas.

Era 1972. Renault presentaba la evolución de su gran máquina de rally, el Alpine A110 1800, con grandes expectativas, pero fue un fiasco a lo largo de toda la temporada. Los Fulvia, de Lancia a los mandos de Munari, Kalstrom, Lampinen, etc… respectivamente contribuyeron para que el campeonato terminara en manos de la marca italiana. El subcampeonato fue para Fiat, siendo 3º Porsche y 4º Ford.

Los Lancia y los Fiat se jugaban en la última carrera la victoria en el campeonato. En el rally anterior, disputado en EEUU, no acudió Fiat y Lancia envió uno de sus coches con el resultado de retirada. El RAC fue, por tanto, juez impasible del desenlace del campeonato. El rally se disputó en Diciembre del 72 con un frío terrible que hizo mella en los pilotos. Así los Fiat 124 Sport Spyder de Lindberg, Pinto y Paganelli no pudieron acabar la prueba en tanto que Kallstrom como Lampinen acabaron el rally en cuarta y quinta posición. Roger Clark y Tony Mason se hicieron con la victoria, después de que un piloto local no ganara ningún RAC desde 1950 Blomquist fue segundo con su Saab y el tercer puesto fue para el Opel Ascona pilotado por Kullang.

Ford Escort RS 1600 1972 Superslot

La reproducción del coche que condujeron en el RAC Roger Clark y Tony Mason comercializada por Superslot no deja ninguna duda del mimo que el fabricante británico dedica, de un tiempo a esta parte, a sus productos, convirtiéndose en una referencia en el mercado, gracias a la calidad de sus acabados y al ajustado precio en los que se ponen en el mercado.

Realmente este es un coche precioso, cuya reproducción a 1:32 nos embarga aún más a medida que vamos descubriendo la cantidad de pequeños detalles que posee el coche. La reproducción se corona portando luces, tanto delante como detrás, siendo las primeras con efecto xenon.

El frontal coronado por las letras de la marca es tan espectacular que podríamos permanecer mirándolo durante horas, pero es que no es lo único. La farera en cromado con fundas blancas con el logotipo de la marca son algo único visto hasta ahora en slot.

A medida que vamos girando el coche descubrimos un perfil lleno de detalles como son los tiradores de las puertas, la tapa del depósito de gasolina o la cuidada tampografía en los patrocinadores.

Las llantas de ocho radios en un brillante cromado son espectaculares.

La trasera es quizás lo que más me guste del vehículo. Las letras “Ford” y el logo de “Escort” son de una perfección extrema. El parachoques, los faros… es que no hay detalle que Superslot haya olvidado.

El interior está plagado de detalles. El salpicadero parece real, los pilotos, en blanco, disfrutan de palanca de cambios, relojes, botones,, incluso una llave por si necesitan cambiar una rueda. Por poner un pero, la postura de Roger Clark es un poco forzada, quedándole el volante un poco bajo, aunque Mason no se enterará, ya que está inclinado hacia su completísimo bloc de notas..

Dinámicamente el coche es bastante divertido, siendo la conducción sin imán bastante crítica, como la mayoría de los coches del fabricante. Pero no deja de ser divertido.

En definitiva, un imprescindible para cualquier colección que se precie de serlo.

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