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Hablar de rally y más en concreto sdel grupo B y no hablar de el Audi Quattro Sport S1 es como hablar de radio y no hablar de Marconi.

El grupo B ha sido para muchos la Fórmula 1 de los rallys, no en vano eran coches que desarrollaban más de 500 caballos, los hubo incluso que llegaron hasta los 650.

Antes de la entrada del grupo B Audi y Lancia se repartían el dominio de los rallys. Los de Ingolstadt habían introducido la tracción total en los coches de rally, apostando fuerte por una opción descartada por los demás fabricantes debido a la teoría de que el aumento de peso producido por este tipo de tracción haría a los coches más lentos y pesados. Pero Audi les demostró que no era así y en 1981 consiguió tres victorias en el campeonato de rallys, en el año del mundial de Naranjito se hicieron con el campeonato del mundo y dos años después pasaron por encima de todos sus rivales, siendo el 037 de Lancia el único coche que le pudo hacer sombra, proclamándose campeón del mundo en 1983.

Es 1985 y el grupo B evoluciona sin parar, la evolución del Peugeot 205 T16, debutante en mayo del año anterior, junto con la llegada al equipo del finés Timo Salonen asombra a todos, por su reparto de pesos gracias al motor central y su potencia de más de 500 caballos, haciendose con el mundial de marcas y pilotos respectivamente, siendo Audi el único capaz de seguirle.

Audi trató de solucionar esta situación y para ello creó el coche, quizás más carismático de todo el grupo B. El Audi Quattro S1, una evolución del anterior A2 con cambios estructurales en la carrocería y en el motor, aligerando bastante el peso por delante del eje delantero y el habitáculo y mejorando la aerodinámica con un potente efecto suelo. Su potencia, más de 600 caballos (algunos dicen que hasta 680) hacía de este Audi, el coche más potente del parque.

Su estreno fue oficial en el 1000 lagos, pero fue en San Remo donde Walter Rörhl demostró lo que podía llegar a ser este coche distanciando en más de 5 minutos a Salonen. Pero otro “coco” hizo también acto de presencia ese mismo año: El Lancia Delta S4, que sustituía al obsoleto 037. Henri Toivonen primero y Markku Alén segundo completaron el doblete en el último rally del mundial: el RAC

Si 1985 se mostraba difícil para la marca alemana 1986 fue aún peor, los S1 se presentaron en Montecarlo, con Walter Rorlh y Hannu Mikkola,, siendo este último tercero. En Suecia Audi no acudió. En Portugal se excluyeron por el accidente de Joaquim Santos y Miguel Oliveira en el que murieron 3 espectadores y más de 30 sufrieron heridas y en Corcega, una vez que la FIA decide prohibir el Grupo B para el 87, Audi se retiro del Mundial. Una verdadera lástima, ya que audi tenía ya programada la evolución del S1 introduciéndole el motor central que, teóricamente le igualaría a los inalcanzables T16. Quizás los S1 fueran los más potentes y los S4 los más avanzados tecnológicamente, pero no cabe duda que los más equilibrados eran los 205 T16 y Juha Kankunen, fichado ese año por la marca del León triunfó en el mundial consiguiendo así el mundial de pilotos y marcas.

Audi Quattro Sport S1 1986

Team Slot es el único fabricante que a día de hoy ha comercializado este coche para slot, y lo ha hecho utilizando la resina como materia prima. Lo cual hace que la reproducción no sea todo lo satisfactoria que un amante de estos pequeños coches desea.

El agresivo frontal del coche está muy bien conseguido dotándole de un aspecto bastante real. Hay que agradecer al fabricante los detalles de la parrilla, el logotipo de Audi decorado y los faros muy realistas, pintados en plata pero recubiertos con sus correspondientes tulipas, nada que ver con los de otros modelos en resina, que simplemente van pintados en color plata.

Los pasos de rueda son espectaculares, tal y como lo eran en el coche 1:1. Un debe que tiene son las llantas, que no son las que llevaba el coche real. Aún así, las que ha montado Team Slot son bastante bonitas. En cualquier caso, se pueden montar unas de 5 brazos, como las que monta el Golf GTI Cup de Ninco

El alerón trasero está aceptablemente trabajado, aunque carece de cualquier detalle.

La trasera no está excesivamente conseguida, pero teniendo en cuenta la dificultad que tiene, podemos darle por buena. Cuando el coche está en marcha y se ve en perspectiva, como va alejándose por la pista, la sensación de belleza inunda al espectador. Sin duda es un coche que embarga al que lo mira.

El interior del habitáculo es aceptablemente discreto. Los pilotos están decorados, pero la bandeja, simplemente, ofrece unas líneas negras sobre fondo blanco que dividen los espacios, delantero y trasero por un lado, y del piloto y copiloto por otro, y que acaban en el salpicadero, decorado todo en negro. Los limpias son de plástico y apoyan sobre el cristal, que como en muchas resinas está fabricado en acetato transparente.

En nuestra unidad el techo aparece un poco hundido y en el capó se echa de menos las tomas de aire más detalladas. Igualmente ocurre en las tomas laterales, situadas detrás de las puertas.

El coche viene equipado con el motor TS3 Diablo, tan utilizado en carreras de rally slot. La tracción es hacia el eje trasero y no, como en el coche real, que era total. Esto se puede solucionar cambiando las llantas por otras con menos cuello y añadiéndole unas poleas, como las que comercializa la propia marca

Un debe importante, en este y otros coches de la marca, es el chasis, muy endeble. La guía roza con él, ya que el espacio que deja para que gire es pequeño. Con el tiempo Team Slot ha mejorado bastante este aspecto.

Es un coche que no está hecho para correr. Para hacerle ir bien hay que trabajar mucho sobre él. Recordemos que es una resina y como tal, no está concebida para la competición. Una bestia para la vitrina.

Esperemos que algún fabricante, a pesar de las escasas decoraciones que existen para este coche, se anime y lo fabrique en plástico

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