Los suecos Erik Carlsson y Gunnar Häggbom consiguieron la victoria en el Rally de Monte Carlo de 1962 a bordo de un Saab 96.


1961 fue el año en el que el Panhard Tiger consiguió el primer puesto en el Monte Carlo, pero su victoria estuvo manchada por las muchas acusaciones hacia los organizadores debido a la asignación del factor de comparación entre los diferentes coches. Para la 31 edición del rally los organizadores modificaron las condiciones de asignación del factor de comparación para igualar las posibilidades de victoria para los 313 coches inscritos cuyos cubicajes oscilaban entre los 746 c.c. del D.A.F. 750 a los 3.670 c.c. de Aston Martin DB4. Y debieron acertar, porque el Panhard victorioso de la edición anterior solo consiguió terminar el rally en la posición 47..

Así que, ahí estaban los debutantes Mini-Cooper de B.M.C. que en ediciones posteriores se harían con el triunfo, los Ford Anglia, que montaban un nuevo kit de ajuste, Triumph que montaba nuevos frenos de disco para su Harald, Sumbean traía muchas piezas nuevas que mejoraban su Rapier, etc. Los nuevos modelos y las nuevas categorías prometían una edición muy disputada del rally, sobre todo para los coches de la clase 1 (500cc-1000cc) donde se encontraba nuestro querido Saab 96.

El rally comenzó el 20 de enero, cubriendo una ruta de unos 4,000 km atravesando diferentes carreteras europeas hasta la ciudad de Chambery, donde los 313 coches inscritos tomaban la salida de los últimos 886 kilómetros distribuidos en los diferentes tramos especiales que establecerían el orden al final del rally. En la línea de meta, ya en Mónaco solo 215 coches se mantuvieron en pie. Como no podía faltar hubo críticas al formato, muchos se quejaron de los 3.000km que tuvieron que recorrer a velocidades bajas en condiciones climáticas muy agradables para resolver el rally en las 5 últimas etapas entre montañas de hielo y nieve a velocidades extremas. Culpar a la organización de la presencia o no del sol es algo infantil, lo que sí es cierto es que tener que arrastrarse por las diferentes carreteras europeas bajo férreas normas de tráfico no es bueno para los coches de carreras.


La primera especial abrió el crono en Chambery y los participantes atravesaron el Col du Granier y el Col du Cucheron de noche, los valientes espectadores que se daban cita en las cunetas muchas veces solo podían distinguir las potentes luces de los coches. Al llegar al Granier comenzó la primera criba, aquellos cuyos neumáticos no tenían tachuelas comenzaron a emular las intrincadas maniobras de un patinador artístico y muchos de ellos quisieron comprobar lo que ofrecía el paisaje a menor distancia. Al final, el usar neumáticos tachonados (Dunlop Durabands ) o sin tachonar (Pirelli BS3) era una cuestión de 75 libras esterlinas de diferencia… y que los Pirelli se podían usar después del rally. Graham Hill y Peter Jopp sufrieron de lo lindo para mantener su Sunbeam Rapier en pista, Peter Harper y Raymond Baxter, al volante del mismo modelo también perdieron bastante tiempo por la mala elección de neumáticos.

Nuestro protagonista, el Saab 96 de Carlsson y Hägboom, marcaba el mejor tiempo en esta especial de 45km seguido del Mercedes-Benz 220E que Eugen Böhringer y Peter Lang pilotaban con maestría. Peter Procter y Graham Robson golpearon otro de los Rapier contra un puente, pero gracias a los espectadores, consiguieron devolver el coche a la pista y pudieron completar la etapa perdiendo tan solo 5 minutos.


El rally tomaba camino hacia el Mont Ventoux después de atravesar el Col du Cucheron, atrapando en sus estrechas carreteras a algunos corredores que impedían el paso a aquellos que iban más deprisa, obligándolos a arriesgar y a perder algo de tiempo. En el Mont Ventoux hicieron acto de presencia los coches más veloces, que cubrían los 16Km del tramo por carreteras secas más fáciles: Hans-Joachim Walter junto con Ewaldfue Stock dominaron el tramo con su Porsche 356 B 1600 Super 90 Coupé seguidos por David Seigle-Morris y Tony Ambrose en su Austin-Healey 3000, los gemelos Morley: Donald Jude y Godfrey Erle cerraron su cronómetro a casi once minutos de Walter en su MG A Coupé. Bohringer llegó a 11 minutos y 2 segundos, Carlsson, que presumiblemente debería haber perdido mucho tiempo en esta etapa consiguió llevar a su Saab 96 a 31 segundos de Bohringer.

Ya pasados los Alpes, cerca de Thorene, el clima mejoró bastante y los tramos estaban secos, pero existía un hándicap para aquellos pilotos que no disponían de notas o no habían podido recorrer anteriormente los tramos. Algunas marcas, normalmente petroleras, por usar sus productos facilitaban a sus clientes algunas notas, pero aquellos pilotos que conocían las carreteras de la zona disponían de la ventaja de poder conducir mucho más deprisa. Bohringer mantenía su pulso con Carlsson, quien a pesar de las dificultades, no dejaba que el de Mercedes pusiera tierra de por medio con su Saab 96, en esta ocasión, tan solo perdía 21 segundos respecto al piloto alemán. En el siguiente tramo recuperaría 12 segundos. Y llegamos al Col del Turini.

Normalmente la tarjeta de presentación del tramo del Turini es el hielo y la nieve, pero en esta edición la subida fue casi toda en seco, salvo un parche de hielo que permanecía a salvo de los rayos del sol protegido por grandes rocas, rocas que atraían a los coches de los participantes cual imán y que hacían las delicias de un grupo de chicas de un albergue situado en la cima del coronel. Carlsson llevaba al límite a su Saab 96, y en el susodicho parche perdió el control, aunque tuvo la fortuna de rozar solo su ala trasera en la roca. Terminó el tramo con el tercer mejor tiempo por detrás de Bohringer y su Mercedes que consiguió aventajarle en 8 segundos. Walter fue el más rápido en este tramo. Lo anecdótico de este tramo, y menos mal que quedó en anécdota fue el accidente sufrido por el Morris Mini Cooper de Rauno Aaltonen y Geoffrey Mabbs quienes se salvaron de males mayores gracias al cinturón de seguridad. Al golpear la roca, el Mini dio varias vueltas de campana y se incendió. Los pilotos pudieron salir del coche a tiempo y salvar la vida.

Para la etapa del circuito de GP el Saab 96 de Carlsson aventajaba en los resultados provisionales en 5 segundos al Mercedes-Benz 220SE de Bohringer y fue lo suficientemente rápido como para conseguir la victoria final del rally.

Saab 96 Rally de Monte Carlo 1962 Hobbyclassic
Este modelo que comercializó Hobbyclassic hace ya unas cuantas primaveras es un modelo que me entusiasma, y aunque ya hice la entrada de su versión del Safari de 1964 no podía resistirme a hacerla también de esta versión. Lo cierto es que cuando encontré el coche estaba en un estado bastante calamitoso y he tenido que hacer varias reparaciones en él. Dios no me dio el don de mantener un buen pulso, más bien todo lo contrario. Si me dedicara al noble arte del robo de panderetas sería un auténtico fracasado. Dicho esto y teniendo en cuenta que mi maestría con el pincel (y el resto de cosas) es también bastante precaria, me siento bastante orgulloso del resultado. Conseguí que el temblor de mis manos se sincronizara y se movieran a la vez en la misma dirección y al mismo tiempo, lo que facilita la aplicación de las pinturitas…

En cualquier caso la reproducción es preciosa, creo que ha envejecido muy bien y aunque actualmente existen mejores técnicas para modelar y sobre todo para dar mejores acabados, no creo que se mejorara mucho la reproducción.


Cuando encontré el coche, una de las rejillas de los faros delanteros estaba descolgada, un poco de cianocrilato ayudó a sujetarla, aunque la cantidad de pegamento que apliqué es tan pequeña que es mejor no tocarla… El parachoques delantero muestra unos cuantos picotazos, pero no me atrevo a quitarlo y darle un poco de lustre. A mí tal y como está me funciona.


La zaga es quizás lo que mejor está del coche, todos los elementos se mantienen en muy buen estado y la luz supletoria es exquisita.


El coche monta el faro que montaba el modelo real en su parte superior y cuando encontré el coche estaba tirado por la urna, nada que un poco de pegamento no arregle, aunque creo que le he echado tan poco que si se mantiene es únicamente por puro equilibrio.

Las llantas ya deslumbraban cunado el coche se comercializó y no han perdido lustre, ya quisieran algunos modelos actuales lucir unas llantas tan bien realizadas.


El interior también se ha conservado bastante bien y se muestra más que orgulloso, adelantado a su tiempo. Tiempos en los que, casi siempre, la decoración de interiores se enfocaba exclusivamente en los inmuebles.



El chasis está realizado en exclusiva para el coche, pero los elementos que se aprecian no parece que vayan a destacar en ninguna performance.

La última vuelta
Llevaba tiempo queriendo hacerle una entrada a este maravilloso Saab 96, un coche que me encanta en todos los sentidos. Un modelo de hace ya bastantes años que no necesita una actualización inmediata, porque todavía se defiende delante de los modelos actuales, al menos estéticamente. Lástima que esta versión del Monte Carlo que encontré le falte uno de los limpias y que me lo encontrara en muy mal estado. Pero, lo cierto es que estoy muy contento con él. Seguiré buscando ese limpia que me falta.


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